Poema | XV

A la deriva
Sin rumbo fijo
Mi destino está perdido
De lágrimas un manto
Mis manos cubiertas
Mientras oigo el rugir de las fieras
Las llamas crecen, se hacen grandes
Me rodean, me ciegan
Me obligan a encerrarme
En la oscuridad de mi alma
Donde no hay más que derrota y desolación
He luchado y he perdido
Esperando siempre
Con la esperanza de un lugar mejor
Ni mordaza ni atalaya
Yo me aprisiono solo
Pues aunque me odie por hacerlo
Tengo miedo
¡Me oyes! Tengo miedo
No me culpes, no me llames cobarde
Porque no lo soy
Pertenezco a la gente con sangre en las manos
Y un arcoíris por bandera
Nos hemos enfrentado a vosotros
¿es qué no lo ves?
Si, puede que esté de rodillas
Que apenas pueda respirar
Pero al final
Te enseñaré de qué estoy hecho
Una piel herida
En mil batallas curtidas
Una voluntad de miles de almas forjadas
Sí, puede que este arrodillado, herido y atemorizado
Pero no me moveré
Y si lo hiciera
Sería con la certeza
De que siempre volveré

– N. B. Mompart

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